Cantar con la mente y cantar con el corazón

Cada vez que dirigimos a la iglesia en adoración estamos haciendo algo más que cantar. Estamos guiando a los creyentes en una batalla por la verdad. El mundo ha estado tratando de meternos dentro de su molde, atrayéndonos con sus sonrisas, asustándonos con su ceño fruncido. Nuestra carne nos dice que no vale la pena seguir a Dios; que no se puede confiar en Él. Y nosotros estamos tentados constantemente a creer las mentiras.

Es por eso que adorar a Dios con nuestras mentes es importante. Dios quiere que luchemos duro contra las aparentes contradicciones entre la Escritura y la vida. Él quiere que pongamos nuestras mentes, no solo nuestras emociones, en las cosas de arriba (Col. 3:2).

Dios quiere que nuestra adoración sea inteligente e informada. Quiere que estiremos nuestras mentes hasta el límite cuando consideramos la grandeza de Su ser y la maravilla de Sus obras. Eso significa que algunas de nuestras canciones requieran que las escuchemos más de una vez para poder comprenderlas plenamente. Y puede que no quepan en una página porque pudieran ser más extensas de lo usual.

Ayudar a las personas a adorar a Dios con sus mentes significa además usar cantos que van más allá de los agotados clichés cristianos a los cuales nos hemos acostumbrado. No son verdades nuevas, pero sí nuevas formas de decir y presentar la verdad. Dirigir la adoración de una manera que Dios parezca aburrido es un pecado. Pero no es la creatividad ni la calidad de la producción lo importante, sino ayudar a las personas a comprender el carácter y las obras de Dios.

También podemos explicar el significado de palabras, frases bíblicas o términos que pueden ser desconocidos o demasiado conocidos. Justificado, Sion, gracia y gloria. Los no creyentes, los nuevos creyentes, los niños y los miembros regulares pueden beneficiarse de entender lo que están cantando.

Una imagen clara del Dios vivo conmueve nuestros corazones. Su trascendencia nos causa temor. Su santidad evoca tristeza por nuestro pecado. Una visión de Su misericordia nos conduce a la gratitud. El conocimiento de Su sabiduría nos produce una gran paz. Meditar en el precio que el Salvador pagó para reconciliarnos con Dios nos deja abrumados, y así debe ser. Cuando fallamos en demostrar deleite y satisfacción en Dios, no solo lo estamos deshonrando, sino que lo estamos desobedeciendo. Más que nadie sobre la tierra, los cristianos tienen una razón para celebrar.

Necesitamos más cantos que nos ayuden a pensar profundamente acerca de Dios y que nos ayuden a responder con emoción sincera. Algunos himnos son sentimentales y orientados hacia las emociones; algunos cantos contemporáneos son ricos en contenido teológico. Sobre todo, Dios tiene la intención de que recordemos que ni la verdad bíblica ni la profunda emoción están fuera de lugar cuando lo adoramos; las dos deben ir juntas.

Bob Kauflin. B&H Publicaciones.
Bob Kauflin sirve como Director de Sovereign Grace Music para Sovereign Grace Ministries. Sus labores principales incluyen el equipar a pastores y músicos en la teología y práctica de la adoración congregacional, y supervisar los álbumes producidos por Sovereign Grace Music. Actualmente está participando en la plantación de una iglesia en Louisville, Kentucky, dirigida por CJ Mahaney. Está casado con Julie y tienen seis hijos.